El contexto social y macroeconómico empuja a personas que habitualmente no cometerían un delito a buscar compensaciones de gastos con el seguro.
Para algunos es una “viveza criolla” y, para todos los especialistas en derecho, un delito tipificado por el Código Penal, principalmente en el ramo automotor. Se trata de los fraudes cometidos con denuncias de siniestros autoprovocados o autohurtos de ruedas completas, piezas o repuestos y hasta vehículos en uso. Un fenómeno que creció en los últimos años a la sombra de la alta inflación y el cierre de importaciones, con impacto en los costos de las compañías de seguros y de las primas que pagan los asegurados.
Aldo Álvarez, abogado, presidente de Noble Seguros y de la Asociación de Aseguradores Argentinos (Adeaa), explica que ese contexto macroeconómico ha empujado a personas que normalmente no cometerían un delito a intentar compensaciones de gastos con el seguro. Suelen auto-justificarse con argumentos como “nunca me pasó nada y hace años que lo pago”, dice.
Al cuantificar este fenómeno, el empresario afirma que “en la Argentina, alrededor de un tercio de las denuncias de siniestros en automotores contiene algún indicio de fraude y 65% de los casos investigados corresponde a ese ramo”.
“El área metropolitana –agrega- sigue concentrando más del 70% de los casos sospechosos, especialmente en robos totales y parciales, que terminan repercutiendo sobre los propios asegurados, ya que los costos de las primas se incrementaron entre 15 y 20% y se convierten en un virtual ‘impuesto al fraude’”.
En otras palabras, a mayor siniestralidad en algunos rubros, más altas resultan las primas de seguros, sin contar la carga tributaria, que oscila entre 26% en la Ciudad de Buenos Aires y más de 30% en el interior, donde se agregan impuestos provinciales (Ingresos Brutos) y tasas municipales.
Álvarez señala además que, ante la comprobación de más de dos denuncias sucesivas de un mismo asegurado por el presumible auto-hurto de ruedas completas, desde hace algunos años las compañías no le pagan el siniestro, sino que inician acciones penales por estafa.
Para prevenir y evitar fraudes, ahora las aseguradoras aplican medidas como el cruce de información para detectar a asegurados sospechosos de hechos fraudulentos; el uso de inteligencia artificial multimodal para cruzar datos históricos y trazar perfiles de riesgo y de software para analizar si las fotos de un siniestro fueron editadas, corresponden a un vehículo diferente o si los presupuestos de los talleres son falsificados para “inflarlos” artificialmente. Aun así, Álvarez admite que es relativamente bajo el porcentaje de fraudes comprobados con rechazo del reclamo, ya que el costo de la investigación suele ser más caro que la indemnización.